Disfraces caseros para todo tipo de fiestas

Muchas veces al pensar en disfraces nos viene a la mente dos momentos claves: Carnaval y Halloween. Lo que ignoramos es que para los pequeños el hecho de transformarse en su personaje favorito es una actividad divertidísima que no requiere fechas en el calendario. En el caso de las pequeñas es un momento mágico cuando pueden jugar con los accesorios de mamá sin ser regañadas… así que ¿por qué esperar solamente dos veces al año para poder disfrazar a nuestr@s niñ@s? O mejor aún, ¿por qué no invitamos a sus amiguitos a que jueguen todos juntos a los disfraces mientras devoran una pizza un domingo cualquiera? 

Te proponemos una lista de disfraces caseros, fáciles de hacer con elementos que ya normalmente tenemos  en nuestro hogar y que iluminarán de alegría el rostro de l@s chiquit@s.

El disfraz más fácil de hacer en la bolita del mundo es el disfraz de fantasma. Solo tienes que tomar una sábana vieja, preferiblemente blanca. Corta el exceso de tela para que tu pequeñ@ no tropiece y rasga con las tijeras la parte inferior. Corta los huecos para los ojos y la boca y así de sencillo tienes un disfraz en cuestión de segundos. Si lo consideras demasiado sencillo, entonces toma esa misma sábana y córtala en trozos alargados, simulando un vendaje. Tómate tu tiempo en envolverlo bien alrededor de tu hij@ y coloca un poco de maquillaje negro para resaltarle los ojos. En menos de lo que dicen berenjena, tienes frente a ti una momia importada directamente desde Egipto.

Las niñas lo tienen realmente fácil.  Con una camiseta roja, dos moñitos, lápiz negro para ponerle los ojos como “una chinita” y un poquito de brillo labial, no se necesitan más elementos para verla convertida en Pucca. Una falda colorida, un pañuelo en la cabeza y una blusa de manguitas abultadas junto a los collares de mamá (mientras más collares, muchísimo mejor) son los detalles que convertirán a tu hija en la gitana más bella de todo el planeta.

Si tu niña prefiere un look más sofisticado, conviértela en una pequeña Amelia Vega, así es, puede ser Miss Universo por un día, aunque sabemos bien que para ti es todo el año la reina de la casa. Para ello, vístela con su vestido de gala favorito y si puedes, completa el diseño con una corona de princesa, un ramo de flores o una banda que puedes hacer con tela e incluso papel.  Si deseas darle un giro, con ese mismo vestido puedes convertirla en hada madrina; si no tienes una varita mágica, hazla tú con un sorbete plástico y pégale una estrella de cartulina en la punta.

Con unos jeans, una camisa a cuadros, un pañuelo al cuello y un sombrero conviertes a tu pequeño en vaquero. Si sustituyes el sombrero por uno de paja, entonces estás ante la presencia de un granjero.

Otro disfraz que a l@s niñ@s les encanta es el de pirata. Toma una camisa blanca, un chaleco negro, unos pantalones preferiblemente “saltacharcos”, un pañuelo rojo, el parche de ojo y ¡a surcar nuevos mares!  

A  veces, los adultos no vemos todas las posibilidades que tenemos ante nosotros y lo divertidas que pueden ser las ideas simples.  Corre ahora mismo, busca piezas viejas en el closet y a disfrazarse se ha dicho.

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