Celebrando un día de Halloween sin miedo

Ya estamos en octubre y con lo avanzado que va el proceso de transculturación no nos sorprende encontrar decoración alusiva a Halloween por todos lados.

No podemos negar que aunque la idea de utilizar vistosos disfraces puede resultar divertida, debemos reconocer que por lo general, los disfraces en Halloween tienen un matiz tenebroso que espanta a más de uno. Imagínate, si nos asustamos los adultos, mucho más los pequeñitos.

Uno de los inconvenientes es que los chiquitos no distinguen bien entre realidad y fantasía. Un gran susto podría hacer que hasta duren varios días sin poder conciliar adecuadamente el sueño. Entonces, ¿Qué podemos hacer para disfrutar de la festividad sin mayores contratiempos e inclusive sin la necesidad de rechazar la invitación a alguna fiesta, sobre todo si nuestros hijos son menores de 5 años?

Lo primero es cerciorarnos que si vamos a celebrar con nuestros niños, entonces, que sea una fiesta para niños. La decoración no debe estar sobrecargada. Tonos naranja, negro y plateado pueden engalanar el lugar pero obviemos los zombies, calaveras y ni hablar de las escenas de sangre. Busca los elementos más sencillos y agradables para decorar como por ejemplo, las calabazas.

No obligues a tu hijo a disfrazarse de algo que le dé miedo. Si se asusta al ver en las tiendas máscaras de fantasmas y monstruos, no lo regañes por tener miedo. Explícale que son de plástico, que son pintadas y que no hacen nada. Tu niño sentirá que lo comprendes y a la vez irá forjándose la idea de que realmente no debe temerles. Recuerda que los niños nacen sin sentir miedo, ese es un sentimiento que adquieren inducido por lo que les cuentan las personas a su alrededor.

Te recomendamos consultar nuestro artículo ”Disfraces caseros para todo tipo de fiestas” donde te mostramos una gran variedad de disfraces fáciles de hacer y con los cuales los chiquitines se sentirán más cómodos y menos intimidados.

Evita las máscaras, mejor opta por pintar la cara de tu hijo con pintura no tóxica. Ya cuando estén más grandes podrán “botarse” en la producción de los disfraces.

Al final, la fiesta de Halloween se basa en hacer un intercambio de dulces. En vez de comprar chocolates en el super, ¿Por qué no hacer deliciosos postres caseros? Unas ricas manzanas recubiertas con caramelo, cupcakes con forma de calabazas, galletas de chocolate y helado. A los adultos les encantará ser recibidos con un plato de crema de auyama con un toque de queso fundido, quién sabe, tal vez a los peques también les guste.

Haz que los niños desfilen con sus disfraces. Todos recibirán un premio por participar. Las manualidades (colorear, recortar, pegar y crear) siempre atraen a los más chiquitos.

Lo importante es disfrutar del día de una manera sana y no que nuestros hijos anden atemorizados y perturbados por la fecha. Con esta versión “light” de Halloween comprobarás que se puede celebrar sin que se convierta en pesadilla.

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