¡Cuidado con los dulces!

Los dulces son los favoritos de muuuchos niños y niñas. En exceso pueden hacer daño a la salud, como muchas otras cosas.

Los dulces garantizan energía así que hasta cierto punto son necesarios. No es la única fuente de energía, ojo. El detalle está en cuántos comen y en qué momento.

Los azúcares eleven el nivel de hipoglicemia y esto hace que a veces no tengan hambre. Por eso es importante que almuercen, por ejemplo, de manera balanceada y de postre consuman sus golosinas favoritas.

En la mente todo se trata de relacionar experiencias. Si acostumbras a tu pequeñ@ a darle dulces cuando se siente solo o triste, es muy normal que cuando sienta esta sensación lo pida. Piensa si pide los dulces porque los desea o porque le pasa algo.

Lo que es “prohibido” llama la atención. Pero tampoco significa que debas dejar que coma lo que sea. Pon reglas, explícale que los dulces en exceso pueden afectarles y que necesitan otros nutrientes. Sobre estimular teniendo la despensa o nevera llena de dulces podría mortificar tu hij@. Tenlos con moderación, para que no sea algo restringido, y permite que los coma una o dos veces por semana.

Es importante no ofrecer el postre como premio, o hacer mucho alusión a que al final de la comida hay postre. Simplemente al terminar la familia de comer se les puede ofrecer en la cantidad pequeña para cada uno, respete también si no lo desean ese día.

En la merienda, de vez en cuando, puedes darle leche y galletitas sin restringir la cantidad. Es una manera de enseñar que cada cosa tiene su momento y que a veces no se comen dulces, otras sí.

Con los dulces, igual que con cualquier otra rutina, es cuestión de poner las reglas claras y servir de ejemplo.

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