Enseña a tus hijos a comer de todo

Nada nos quita más el sueño que cuando vemos que nuestros hijos no se están alimentando tan bien como deberían. Muchas veces los pequeños son tan tercos que sin haber probado la comida, solo por el aspecto o por saber que contiene frutas o vegetales, dicen que no les gusta y no hay quien los convenza de lo contrario.

Si es en la casa, pasamos con menos pesar este comportamiento, pero cuando somos los invitados en una fiestecita, no podemos evitar preguntarnos qué podemos hacer para nuestros peques no parezcan “verdaderos mañosos”.

Si te identificas con esta problemática, debes saber que hay maneras de “disfrazar” la forma de presentar los alimentos y hacer que nuestros hijos ingieran una dieta balanceada y rica en vitaminas. Un plan dietético equilibrado permite a los niños alcanzar su crecimiento y potenciales de desarrollo máximos. Además, les ayuda a prevenir enfermedades importantes en la edad adulta.

Las batidas o smoothies:

Son la solución idónea para que nuestros hijos aprendan a conocer las bondades de ingerir frutas frescas que combinadas con leche o yogur y endulzadas con miel conforman un alimento completo, perfecto para horas de la tarde o el desayuno.

Las sopas y cremas:

Los caldos sirven para introducir los vegetales en la dieta de tu infante. Para empezar, utiliza trozos muy pequeños de papa o zanahoria junto a pastas cortas como fideos o coditos. La opción del licuado siempre dará mejores resultados y ahí puedes aprovechar para incluir, sin que tu hijo se dé cuenta, más vegetales como brócolis o vainitas y un poco de proteína animal, que puedes encontrar en la carne de pollo o de res.

Los purés:

Otra forma de ir ampliando los sabores y gastronomía de tu hijo es a través de los purés.

Si quieres que se coma todas sus papas, haz pequeñas bolitas como si fueran albóndigas y coloca dentro un poco de carne desmenuzada.  Otra opción es el plátano maduro que por su suave textura, a los niños les resultará muy agradable.

Para introducir nuevos alimentos como yautía o auyama, si a tu hijo le agradan los sabores dulces, trata echándole un chorrito de miel al puré y verás que se lo comerá en cuestión de segundos sin tener que obligarle a probarlo.

Esta última parte es muy importante, ya que debemos tener en cuenta que tal vez al primer intento los niños no quedarán encantados con las nuevas mezclas y sabores. Debemos ser pacientes y hacer algún tipo de negociación con los pequeños. Por ejemplo: si te comes dos cucharadas del puré, podrás comerte una gelatina de postre o podrás comerte los dulces de la fundita que te dieron en el cumple, y así hasta que por cuenta propia cuando nuestros hijos lleguen hambrientos del colegio y sean ellos mismos quienes nos pidan un batido de frutas o una crema de vegetales.

Un niño que aprende a comer todo tipo de alimentos, crece más sano y es bien recibido donde quiera que lo inviten, pero ¡ojo!, cuidado con los excesos y con la comida chatarra que no contiene los nutrientes necesarios para que estos se desarrollen en salud plena.

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