Evita el estrés pre-cumpleaños

El cumpleaños de un niño es un evento especial. Sucede una vez anualmente y merece una celebración. La tradición general es hacer una fiesta donde se felicita al pequeño, se le hacen regalos y este puede compartir con sus amiguitos. Para ellos es un momento maravilloso; sin embargo, para los padres dicha actividad constituye una situación que genera muchas tensiones.

Hay dos métodos eficaces que nos permiten prepararnos para afrontar la fiesta de nuestros hijos:

Esperar lo peor

Por probabilidades, no puede suceder lo más malo todo el tiempo. Aun así, si nos preparamos psicológicamente para la idea de que la mayoría de las cosas pueden salir mal, nos adelantamos un paso y logramos tener el control de la situación. Puede haber travesuras de los niños, problemas entre invitados que no se llevan bien, fallos en la actividad artística que se haya coordinado, entre otros imprevistos.

Otra situación posible es que algunos invitados no puedan asistir pues la fecha les coincidía con alguna actividad pendiente, o que al homenajeado le dé una rabieta por no ser el centro de atención en cierto momento de la fiesta (esto puede ser especialmente así en los niños preescolares). Una vez consideres cada inconveniente, podrás prever las soluciones con antelación y no te sentirás tan estresado.

Esperar lo mejor

Ya sabes cuáles cosas pueden ir mal y cómo hacerles frente. Es hora de que pienses en la posibilidad de que todo marchará bien. En este caso hay que establecer un orden y metas a cumplir.

Es crucial saber planificar. No es fácil conseguir que un grupo de niños pueda reunirse en un mismo lugar un mismo día. Para lograrlo, pide ayuda a sus padres, implica a algunos amigos y parientes que te aseguren su asistencia.

No es conveniente que el menor le entregue la invitación a cada niño en la escuela, ello podría herir susceptibilidades de quienes no fueron incluidos. Lo ideal es que se las entregues a sus padres personalmente o vía e-mail.

Por otra parte, trata de limitar el número de niños. Una cantidad infantil excesiva atenta contra el buen funcionamiento de la fiesta. Es preferible que sean los mejores amigos de tu hijo y algunos parientes, de modo que puedas controlar la situación con más facilidad.

Las fiestas, sobre todo cuando los niños son más pequeños, deben ser cortas. No dejes que se desarrolle durante todo el día. Establece una hora de comienzo y otra de final que organice la actividad. Ello te hará sentir más relajado antes de que empiece.

Y ten presente siempre que lo que tu hijo recordará será la experiencia y no los regalos que reciba. Limita el estrés al máximo e intenta disfrutar tanto como sea posible. Es el cumple de tu pequeño y que se sienta feliz ese día es en realidad lo más importante de todo.

Fuente: www.entrepadres.com

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