¿De dónde surgen las velas de cumpleaños?

¿Cuántas veces escuchamos esto en nuestros cumpleaños, pero a qué se debe? ¿Por qué le ponemos una o varias velas a las tartas para conmemorar ese día más en nuestras vidas? 

Nos remontamos a la Grecia antigua donde los griegos le ofrecían dulces a Artemisa la diosa de la Luna en el sexto día de cada mes ya que los cumpleaños de las deidades se celebraban mensualmente. 

Durante esta ceremonia se ofrecían pasteles hechos con miel, redondos representando la luna llena. Encima de estos se encendían unos cirios que representaba el brillo del satélite, los fieles se presentaban en el templo con los pasteles, soplando los cirios tras hacer un deseo para que el humo lo llevase hasta la diosa para que pudiera cumplirle los deseos.

Costumbre que duró un corto periodo de tiempo, resurgiendo en la edad media nuevamente, gracias a campesinos del Sacro Imperio Germánico, quienes introdujeron una celebración para niños llamada ¨kinderfeste¨, donde el niño que cumplía años lo despertaban con el pastel lleno de velas encendidas, las cuales a lo largo del día se iban cambiando y se mantenían prendidas hasta que después del almuerzo familiar se repartía el pastel.

La cantidad de velas sobre el pastel era igual a los años que el niño cumplía, más otra vela que representaba la ¨luz de la vida¨.

Hoy en día seguimos colocando estas velas, innovando un poco las hemos convertido en algo más dinámico y colorido.

Tenemos las:

·         Velas multicolores

·         Vela numérica (cuanto la vimos en nuestra infancia)

·         Vela de bengala

Estas últimas son la sensación del momento, dándole un toque mágico de alegría y algarabía con los colores que salen a borbotones de ella.

Dale ese toque tradicional a tus fiestas y enciende siempre esa lucecita, para dar gracias por ese año más de vida y experiencia.  

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