Todo a su momento

Cada edad tiene sus encantos. Los niños van creciendo y a la vez van comprendiendo situaciones de distintas maneras. Por eso es importante que, a la hora de organizar el cumpleaños, tengas en cuenta en qué etapa de su vida están, las cosas que entienden y las que no, lo que les asusta y lo que les gusta.

En el primer año notan que hay algo distinto para ellos pero no entienden el concepto de cumplir años. Al final es más el recuerdo en fotos que tendrán que lo que guardarán en su cabeza. A los dos años entienden más pero no completamente. A muchos los muñecos disfrazados les asusta.

Los juego que planifiques deben ser sencillos y rápidos ya que la capacidad de concentración todavía no está desarrollada al máximo.

En su tercer aniversario ya captan shows sencillos como bailar, cantar o juegos que los involucren pero que también sean cortos. El sonido no debe ser muy alto y si hay payasos o algún animador que no haya nada de golpes graciosos en su show ya que el infante puede pensar que los payasos les puede pegar y asustarse.

A los cuatro años ya si comprenden los temas de cumpleaños al 100%. Los títeres, payasos, magos son una buena opción. Se estima que a esta edad más de 30 minutos de un show es mucho y prefieren ponerse de pie e ir a jugar.

Hasta los seis años el niño quiere sentirse el centro, porque es su fiesta. A partir de los siete ya se puede variar un poco el lugar e ir a jugar maquinitas, una pizzería, piscina…  lo importante es que los niños sociabilicen entre ellos y no tanto ser el centro.

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